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¿Vivir solo o acompañado? Esto recomiendan nuestros psicólogos en Lima

Cada vez más personas adultas prefieren vivir solas. Creo que el éxito de esto radica en el nivel de dependencia/independencia que tengan. Además, conocer la soledad nos prepara de mejor manera para una vida futura en pareja.

El vivir solo o acompañado tiene sus:

Ventajas:

  • Nadie controla nuestros horarios y no tenemos que dar explicaciones de lo que hacemos o dejamos de hacer (¿esto siempre nos gusta?)
  • Limpiamos y cocinamos cuando queremos
  • Decoramos y le damos al lugar la apariencia que deseamos, sin precisar ponernos de acuerdo con nadie.
  • Ocupamos la totalidad de los closets (placares), cajones, armarios y todos los espacios libres.
  • Si tenemos pareja, no verse un par de días suele aumentar el deseo de volver a verse.

Desventajas:

  • Llegamos a nuestra casa y está vacía: no tenemos con quién hablar de lo que nos pasó durante el día, nos falta contención afectiva (según varios estudios, compartir nuestras tribulaciones diarias reduce el estrés).
  • Nos hacemos cargo de todos los gastos del hogar.
  • Comemos siempre solos.
  • Algunos nos volvemos más maniáticos con nuestras cosas, y cada vez nos molesta más lo que consideramos desorden ajeno (muchas veces, solo es un orden distinto).
  • Somos responsables de absolutamente todo lo que implica el manejo de una casa (ir al súper, lavar la ropa, encargarnos de las pérdidas de gas o de las filtraciones de agua).
  • Hay mayor tendencia a estar tristes. En ciertos momentos sentimos que nos falta algo, añoramos la compañía de otras personas, o de ese ser tan especial que vive en otro lugar.

Los psicólogos Las personas que viven solos son personas más organizadas y dueñas de su tiempo.

Se considera que cuando la persona está consigo misma, llega a conocerse más, y que la misión y proyecto de vida se profundizan. “Hay más tiempo para pensar en lo que le sucede”.

Ahora bien, no todas las experiencias humanas son iguales. Todo depende de cada persona, pues hay gente que vive sola y no crece.

Vivir en compañía debe ser la meta. “La soledad no es recomendable, independientemente de la grandeza interna de cada quien. Está bien que se disfrute en una edad media, cuando la gente va consolidándose. Debe procurarse una vejez en compañía estable, porque la compañía inestable también hace sentir soledad. En todo momento, la gente anhela los vínculos”.

Hay quien, por ejemplo, no sabe reconocerse viviendo a solas y, ante esa incapacidad, elige cualquier compañía, creyendo alcanzar una estabilidad.

“Es una situación indeseable, es vivir en contra de sí mismo. No es sano. Yo diría que, en esos casos, debe trabajarse primero el miedo a la soledad para luego seleccionar a una persona que brinde plenitud”.

La plenitud significa que alguien pueda comunicarse con ese otro cuando lo necesite y que entre ambos haya oportunidad de negociar de forma fluida con ganancia para los dos.

“En la vida hay trozos que se caminan solos, pero otros deben hacerse en compañía, por lo cual hay que saber caminar al lado del otro. La plenitud es como un vals, puedes agarrar el paso del acompañante sin pisarle los pies. Todas las relaciones humanas deben bailar el vals de la plenitud”. “Pero más allá de esos casos, estar solo es un escenario que lleva a mayor profundidad”

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